Contar estrellas

Noviembre 2, 2006 at 7:37 pm (Qué cosas, ¡Sorpresa!)

Un día como cualquier otro, una niña decidió que quería aprender a contar. Nadie la enseñó, y durante años buscó a alguien que le enseñara. Pero no a contar como todo el mundo, sino de una manera que supieran muy pocas personas.

La niña, no tan niña ya, siguió buscando para aprender a contar como nadie sabía, hasta que encontró el libro perfecto: Cómo contar estrellas. La no tan niña había decidido hacía años que quería contar estrellas eternamente, y en cada estrella encontrar una historia que nadie conociese, historias inimaginablemente fantásticas, llenas de magia y de sueños. Se leyó el libro varias veces para no cometer ningún fallo. Y así, contando estrellas, la no tan niña pasó a ser una mujer adulta, y de ahí a una anciana de cabellos blancos.

En el momento de morir, pensó que había sido la mejor vida que podía haber vivido.

¿Por qué en las ciudades no se pueden contar las estrellas? (pregunta de “Ya lo sé, pero aún así… ¿por qué?”)

*Historias paranoicas, por Alicia*

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Con la misma medicina

Junio 15, 2006 at 12:10 am (Qué cosas)

Atentos al siguiente… ¿chiste?:

'Mis tías solían acercarse a mí en las bodas, dándome golpecitos en las costillas y diciendo:

"Tú eres la siguiente…"

Dejaron de hacerlo cuando yo empecé a hacer lo mismo en los funerales'

Me encanta el sentido del humor que tiene el que se inventó este chiste. ¿Alguien conoce al autor?

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El monstruo de la fruta

Mayo 1, 2006 at 6:59 pm (Qué cosas)

Parece ser que en España hay demasiados niños obesos, y que por ello ahora van a cambiar los hábitos de un personaje de programas infantiles conocido por todos: El Monstruo de las Galletas llevará una vida más sana.

Pues yo pensaba que las galletas eran buenas… Después de ver las porquerías que venden en Mc Donalds y Burger King, y que en la panadería de al lado de mi casa cada vez hay más tipos de pastas con más ingredientes inútiles que podrían hacer explotar el estómago de un niño… Sí, ahora la culpa se la lleva un muñeco.

Desde luego, para mí ha perdido toda la carisma que tuvo en su tiempo.

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Cinco hábitos extraños

Enero 22, 2006 at 10:47 pm (Qué cosas)

Últimamente tengo esto muy abandonado. No es por nada especial ni personal, pero cada día mi vida se ve más absorbida por el aburrimiento y el famoso “Research Work“. Es bastante estresante, la verdad.

Pero bien, por mucho o poco tiempo, he vuelto. Pero como mi cabeza no tiene nada extraordinario para escribir aquí, pondré una cosa que todo el mundo está poniendo, y como no me doy a conocer, nadie me dice que lo haga. Yo lo hago por mi cuenta. Por cierto, lo vi en “Cachitos de Chocolate“ y en ”Anécdota“:

Resulta que esto trata de poner cinco hábitos extraños que yo tenga. A ver qué tal…

1.- Antes guardaba todas las tarjetas de metro y de tren en mi cartera, hasta que me cansé y las tiré. Les ponía las fechas y los lugares a los que correspondía cada tarjeta, y cuando quedaba con alguna amiga y no sabíamos de qué hablar, sacaba las tarjetas y le contaba anécdotas de los correspondientes viajes a las tarjetas.

2.- Cuando como judías verdes con patatas hervidas y huevos duros, me hago un puré, lo dejo bien chafadito todo, me como la parte de fuera, chafo un poco lo que queda, me como de nuevo lo de afuera, y lo que queda lo divido en cuatro partes. Primero me como la de arriba a la derecha, después la de abajo a la izquierda, luego la de arriba a la izquierda, y por último la de abajo a la derecha. Lo hago desde antes de que pudiera recordar.

3.- La puerta de mi habitación SIEMPRE debe estar cerrada. Si no lo está me siento incómoda, siento como si cualquiera pudiera saber lo que pienso o lo que quiero hacer.

4.- Cuando tengo muchas ganas de llorar, me voy al cuarto de baño y me abrazo a los albornoces y a las toallas a desahogarme. Mira, cada uno tiene su peluche de llorar o su almohada o cojín favorito. Yo tengo los albornoces.

5.- Mis lápices siempre tienen que tener una punta muy afilada. Me tuve que cambiar a los porta-minas porque mi madre se cansaba de tener que comprarme lápides nuevos al poco tiempo de habérmelos comprado. Quizá esto va relacionado con algún instinto asesino oculto… quien sabe.

Bueno, ahí están. No sé si son hábitos muy extraños o no, pero yo no veo a nadie comer la verdura de esa manera…

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