Dulce rutina

Julio 29, 2009 at 4:19 am (Algún día lo entenderé, Diario de una cajera, ¡Sorpresa!)

Hemos vuelto. Y con ello todo lo del post anterior. Bueno, aún no he tenido que pedir ningún precio. Vamos mejorando.

 

Situación: 19:37. Alicia pone el cartelito de CERRADO y le dice al último cliente que  no se ponga nadie más en la cola. 19:50. Alicia está terminando de atender al último cliente, y se pone una señora en la cola.

Alicia: Disculpe, la caja está cerrada
Señora: *no hace caso*
Alicia: ¡Oiga, que la caja está cerrada!
Señora: … *por fin se da por aludida* Sólo llevo una cosa.
Alicia: Pero la caja está cerrada.
Señora: ¡Pero sólo es una cosa!
Alicia: ¡ME DA IGUAL! ¡La caja está cerrada! *la señora mira a Alicia con odio profundo y segundos después se va*

¿Tan difícil era de entender la palabra “CERRADA”? En fin… Si alguien lee esto pensará que “Qué tía más borde” o “Si la chica sólo llevaba una botella de agua, la tendría que haber cobrado“… No te dejes engañar.

Por un momento, imagínate que llevas tú un cestito, o un carrito. Y te digo “No te puedo cobrar, está cerrada“. Tú te enfadas, lógicamente, pero te resignas y te pones en la cola de al lado. Después de ti me viene la chica con la botella de agua, y la dejo pasar. Y tú lo ves. ¿No te indignarías? ¿No pensarías algo como “¿Por qué a ella le cobra y a mí no?“? ¿De verdad tendrías en cuenta que ella sólo lleva una cosa mientras que tú llevas 30?

Otra situación que se puede dar es la siguiente: La chica con la botella se pone en la caja y la dejo pasar. Otro cliente viene con otro artículo y lo tengo que dejar pasar porque he dejado pasar a la chica. Y así hasta cinco o seis clientes. ¡Así no me voy ni al cierre! Y como a todo el mundo, me gusta irme a mi hora.

 

Sintiéndolo mucho (o quizá no tanto), para los “¡Que sólo llevo un artículo!” están las cajas rápidas.

 

 

Y mi horario bien. Más que bien. Creo que voy a enmarcarlo, porque horarios así desde luego no se tienen todos los días (el Porfi dio resultado).

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Misterios por resolver

Mayo 18, 2009 at 3:08 am (Algún día lo entenderé, Conversaciones, Sin Comentarios)

Situación: Alicia en caja. Viene una señora con una caja de té.

Señora 1: Oye, nena, ¿esto es té?
Alicia: … Señora, sí es té; lo pone en la caja. *y además bien grande*
Señora1: ¡Ay, no sé! ¡Por si acaso!

O:

Situación: Alicia en caja. Viene otra señora con una caja de ollas.

Señora 2: Perdona, es que mira, pone aquí que son para inducción, pero… ¿De verdad son para inducción?
Alicia: Bueno, yo no entiendo de ollas pero si lo pone en la caja será que sí…
Señora 2: Es que como hay tanta diferencia de precios… *???*

Y otra más muy del estilo de la anterior, por no decir igual pero con bombillas para los faros de un Renault Laguna. No lo entiendo, no lo entiendo. Para casos así siempre tengo una serie de teorías que podrían explicar los hechos, pero esta vez me es imposible sacar nada en claro. ¿Tan insegura de sí misma es la gente? ¿Tanto como para no fiarse ni de lo que ven sus ojos? Uff…

Qué paciencia.

 

Por cierto, y así mato dos pájaros de un tiro. Con 18 años me echaban 14. Ahora con 20 me echan 18. Vamos regulando la cosa. Pero me duele el alma cuando pienso que si no me echan menos de 18 es porque en los sitios donde me los han echado no puedo estar teniendo menor edad: según en qué discotecas, en la autoescuela, en el lugar donde trabajo, en clase…

¿Esto seguirá así cuando tenga 40 años?? Esperemos, jum.

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Inculta

Febrero 23, 2007 at 11:22 am (Algún día lo entenderé, Clase)

Me siento inculta. Tantos años engañada. Tanto tiempo malgastado y errando. Oh…

Yo siempre dije cabiese. Porque de pequeña escribí cupiese y me lo tacharon. Ese profesor estaba equivocado, y me hizo equivocarme a mí.

Cupiese, cupiese, cupiese (o cupiera).

Cupiese.

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Excusas…

Febrero 1, 2007 at 11:40 pm (Algún día lo entenderé, Clase, Conversaciones)

Alejandro: *es mi actual compañero de mesa* ¿Llevamos la misma chaqueta?
Alicia: No, lo mío es jersey rosa, lo tuyo es chaqueta marrón. Creo que ya he vivido esta conversación *cara de duda*.
Alejandro: *ríe* No sé…

*Pasan unos instantes, y Alejandro me pide ayuda sobre algo, y yo no le quiero ayudar, porque le conviene más que no le ayude (y va en serio, ¡no era porque no quisiera ayudarle!)*

Alejandro: ¡Va, ayúdame! ¡Somos un equipo! ¡Tenemos la misma chaqueta! ¡Somos el Equipo Actimel!
Alicia: *cara de estupefacción*

Hay gente para todo.

Cosa que me hace recordar que tengo otra entrega de frases de los profesores, no tiene desperdicio. La mayoría de mis libros tienen algunas notitas a los márgenes que merecerá la pena poner por aquí (espero!).

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La cuarta vez y…

Diciembre 10, 2006 at 4:44 pm (Algún día lo entenderé, ¡Revolución!)

Intenté de nuevo desapuntarme de la Escuela Oficial de Idiomas. Y me volvió a salir la máquina diciendo que apretase el número 7 si quería obtener información sobre la matrícula. Pensando que ya lo habrían arreglado, lo apreté. Y sigue sin funcionar.

Está bien, dejo que el robot siga hablando, porque dice que si es otra cuestión, tengo que dejar pasar toda la cinta. La cinta pasa dos veces (cuestiones de lenguaje). Y yo espero. Por fin, me sale la voz del conserje. El mismo diálogo que siempre, sólo que después me decía “Sí, un momento”. Y entonces….

Suena música cutre. Para endulzar la espera, dicen. No sé si dulzura, pero sí risa mental, porque la música se atascó como un disco rayado…

Entonces se oye una voz de señor mayor, diciendo algo como “Espere un momento”, no sé si robot o persona real. El caso es que volvió la musiquita, y volvió a atascarse, y al ratito… me colgaron.

Tengo que ir a desapuntarme en persona… qué pereza…

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Catorce añitos

Noviembre 12, 2006 at 1:41 am (Algún día lo entenderé, Conversaciones, ¡Sorpresa!)

Hace unos días llegué a casa sobre las 9:30 de la noche, y me encontré a toda la escalera reunida en el rellano de abajo, reunión de la comundidad, dicen. Pasé justo por en medio (no había otro sitio) y pillé a mi padre en una de esas discusiones que nunca entenderé, no porque hablen japonés, sino porque discuten sobre cosas que con dos o tres razonamientos ya estarían más que listas… pero en fin, les gusta discutir.

Al ratito mi padre subió a casa, y ésto fue lo que hablamos:

Papá: Los vecinos han estado hablando de ti.
Alicia: ?? ¿Qué han dicho?
Papá: Me han preguntado la edad que tenías, y yo he dicho que dieciocho. Y… no me creían.
Alicia: Pero… ¿Qué edad se piensa esta gente que tengo?
Papá: Catorce o quince.
Alicia: … *muere y cae al suelo con estruendo*

Así es, según los vecinos tengo catorce añitos. Qué fuerte. Aunque por lo que parece no son los únicos que lo piensan. En fin…

Ésto me hizo comerme un poco la cabeza. ¿Tan pequeña parezco? Qué trauma. Decidí preguntarle a gente de mi alrededor que qué edad me echaría si sólo me conociera de vista. La cosa fue así: una persona me dijo que 15, cuatro me dije que 16, seis me dijeron que 17, y una persona me dijo que 18. Creo que este último dato es despreciable… el que me lo dijo pues… no sé si… bueno, lo contamos, que fue el único que dijo que mi edad.

Me dicen que tendría que estar contenta de que me quitasen años, y yo digo que bueno, que uno o dos los perdono, pero cuatro… definitivamente, NO. Cuando vaya acercándome a los treinta ya será otra cosa, y espero que sigan quitándome tantos años de encima, pero ahora… si es que una vez nos dejaron entrar a todo un grupo de amigas a la discoteca, y por hacer rutina (supongo, porque nos dejaban gratis ya que una del grupo conocia a los dueños y a todo el mundo de allí) nos preguntaron la edad, y cuando llegaron a mí, y yo dije que dieciocho, se me quedaron mirando con cara de duda, diciendo “¿¿Seguro??” y yo, pobre de mí “Sí, si quieres te enseño el DNI *cara de asesina*”, y el chico no tuvo más remedio que decir que no importaba, que pasásemos todas…

En fin… que me quiten un par de años… bueno, lo entiendo. Pero… ¿¿Cuatro?? ¡¡Cuatro años!! Trauma adolescente. Sí, todo el mundo tiene traumas en la adolescencia; éste será el mío por excelencia.

Qué trauma…

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Amenaza culinaria

Noviembre 1, 2006 at 11:50 pm (Algún día lo entenderé, Suele pasar... o no, ¡Revolución!)

Hoy yo misma he hecho la cena. A mi hermana arroz. A mamá dos huevos fritos con aceite y vinagre. A papá dos huevos fritos con patatas. Y a mí un huevo frito con patatas. Pues bien…

  • El arroz me ha quedado un pelín crudo.
  • De los cinco huevos que he hecho, la yema de tres se me ha roto cuando los echaba a la sartén.
  • A saber si mis padres han encontrado trocitos de cáscara del huevo.
  • Las patatas eran totalmente irregulares y cortas (claro, las he cortado yo).
  • La mitad de las patatas se me han quemado.

Pero si a mí me gusta cocinar *llora desesperadamente*… y creo que muy pocas veces se me habían roto los huevos así *sigue llorando desconsoladamente*… y bueno era la primera vez que cortaba patatas para freírlas así a lo largo, pero yo… *continúa llorando desquiciadamente* yo quería que me salieran bien *snif snif, y deja de llorar*.

La próxima vez lograré que mis padres no me vean como una amenaza contra la buena cocina. O bueno, dejémoslo en cocina a secas… Si me pongo a hacer “buena cocina”… ¡Qué sacrilegio montaría!

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Alicia es torpe

Octubre 23, 2006 at 11:50 pm (Algún día lo entenderé)

Es normal en mí que al menos una vez al día me tropiece con alguna baldosa mal puesta de la acera. Pero anda que tropezarme sin nada, sin baches ni malas posiciones de las baldosas… en mi casa… tiene guasa. O eso, o con mi propio pie. Me hago la zancadilla yo solita. Yo me lo guiso, yo me lo como.

Aún queda por descubrir cómo puedo existir; creo que soy demasiado torpe como para seguir en la humanidad. ¿No se supone que la teoría de la evolución es cierta? ¡Soy inmune a la evolución!

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Exámenes

Octubre 18, 2006 at 3:40 pm (Algún día lo entenderé, Clase, Conversaciones)

*Situación: Estamos en clase de catalán, decidiendo la fecha de examen.*

Marta: Y si lo ponemos la semana que viene?
Paula: No, paso de tener dos exámenes en la misma semana.
Alicia (pensando): Si no ponemos el de catalán, nos pondrán otro examen…

*Pasan unos días. Estamos en clase de castellano, decidiendo la fecha del examen. Alguien sugiere ponerlo el martes que viene.*

Marta: No, el martes no, porque tenemos otro examen.
Paula: No va a pasar nada por tener dos exámenes el mismo día…
Alicia (pensando): Pues a mí sí que me pasa…

Yo no entiendo a esta chica (Paula, obviamente). Tres posibilidades:

  • Que la chica no distinga bien qué es “la misma semana” y “el mismo día”.
  • Que no sepa ni lo que habla.
  • Que le tenga tal tirria a Marta que sea capaz de decir semejantes tonterías sólo por llevarle la contraria.

Creo que me inclino a la tercera, aunque las otras dos también podrían ser perfectamente. Conversaciones absurdas que me hacen sentir afortunada de ser como soy

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¿Cría?

Junio 17, 2006 at 2:20 am (Algún día lo entenderé, Conversaciones)

*Situación: Lorena, amiga de mis amigos y conocida mía, acaba de actuar. Está hablando con un niño*

Lorena: Te ha gustado??
Niño: Síi!
L: Sí?? *carita feliz*

*Al cabo de unos minutos, Lorena se acerca a mi grupo*

L: Qué tal??
Gente: Bien, bla, bla, bla.
Santi: Mira, Lore, ha venido Alicia también.
L: Holaa *dos besos*. Te ha gustado??
Alicia: Sí, felicidades.
L: Sí?? *carita feliz*

Tengo tres teorías:

  • Lorena me ve cría
  • Lorena trata a los conocidos-pero-no-amigos como críos
  • Tengo pinta de cría

No sé qué pensar. Bueno, cabe decir que me han creído tener 13 años teniendo 16 o 17… Dice mi padre que cuando tenga 40 me creerán tener 30. Y yo le digo que ojalá, que estas cosas suelen ser al revés. Bueno, aún me quedan 22 años para comprobarlo. Y que duren, que duren.

No quiero tener pinta de niña pequeña!

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Madres…

Junio 16, 2006 at 1:51 pm (Algún día lo entenderé, Conversaciones, ¡Revolución!)

*Situación: Alicia acaba de llamar a papá para ver si le deja salir esta noche con los de clase. Papá le dejó, pero dijo: "Antes que no salías nada y ahora te estás pasando…". No comments*

Alicia: ¡Dice que me estoy pasando! *risa*
Mamá: Hombre, es que si sales cada fin de semana normal que diga eso…
A: ¿¿Cada fin de semana?? Hace dos semanas salía porque estaban las fiestas del barrio y…
M: ¿Y la semana pasada?
A: *cara de asombro* ¿¿¿La semana pasada dónde fui yo???
M: El sábado, en tu cumpleaños, que estuviste todo el santo día fuera…
A: Mama, eso de pasar el día fuera lo he hecho un montón de veces, te estoy hablando por la noche…
M: Anda, hazme un café.
A: @#~%€¬&$!!!!

En fin… quien la entienda que la compre, que ya la devolverá. Lo que más me sorprende es que si no está, incluso la puedo echar en falta. Grandes contradicciones de la vida.

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Esto no es normal

Junio 14, 2006 at 1:56 am (Algún día lo entenderé, Sin Comentarios, ¡Sorpresa!)

Acabo de oír algo que me ha dejado realmente… ¿traumatizada? Sí, quizás esa es la palabra. Santi (que por cierto, estoy saliendo con él… Diego hace meses que dejó de atraerme. Todo por Santi) me acaba de enviar un archivo de audio. Se supone que es de una emisora de radio. Transcribo saltándome algunas cosas:

Eric, que es uno de nuestros protagonistas, y su pareja, su chico, Andrew (Kiki), han sido ingresados para un tratamiento de emergencia después de que una noche amorosa les fuera francamente mal. Declaraciones de Eric: "Introdujimos un tubo de cartón por su recto, y deslicé dentro a Ragot, nuestro hámster. Como siempre, Kiki gritó: '¡Armagedon!', en señal de que era suficiente. Intenté recuperar a Ragot, pero no podía salir, así que me asomé al tubo y encendí una cerilla, pensando que la luz le atraería". La cerilla encendió una bolsa de gases intestinales, y el lubricante que habían usado y una llamarada salieron por el tubo, produciendo graves quemaduras en la cara del señor Eric. También se incendió el pelaje del hámster, lo cual provocó que se prendiera otra bolsa de gas, mayor y más interna, propulsando al roedor hacia afuera como una bala de cañón. Eric sufrió quemaduras de segundo grado y rotura del tabique nasal a consecuencia del impacto del hámster mientras que su chico sufrió quemaduras de primer y segundo grado en el ano y en el interior. Increíblemente el hámster sobrevivió, pero al salir corriendo despavorido, ya que seguía en llamas después de lo ocurrido, prendió fuego a dos cortinas, una cama y un sofá. Eric y Kiki estaban tan heridos que no reaccionaron a tiempo para salvar su casa del tremendo incendio que rápidamente se propagó.

Es… no tengo palabras. Nunca me cansaré de decir que la gente está muy mal. Fatal. El mundo se irá a pique antes de lo que le corresponde con este tipo de gente. Aunque, a pesar de que está mal, a los demás nos permite echar unas buenas risas a costa suya.

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Por una flor

Abril 28, 2006 at 3:35 pm (Algún día lo entenderé, Clase, Conversaciones)

Situación: Clase de física. Esa clase tiene unos ventanales enormes, es planta baja y debajo de los ventanales hay macetas con flores. De pronto vemos una señora de unos 60-70 años agachada, revolviendo la maceta. El profesor pica a la ventana, y al ver que la señora no lo oía, abre la ventana.

Profesor: Señora, ¿qué está haciendo? ¡No puede hacer eso!
Señora: Si sólo es una flor que… *había cogido una flor, con unas tenazas corta plantas de una mano*.
P: ¿Pero a usted le gustaría que entrase en su casa y le quitase las flores??
S: Es que nadie me veía y… *la mujer no vio que había gente en el aula, ya fuera por el reflejo del sol, porque se pensase que esas ventanas estaban para engañar, o porque no quisiese ver…*
P: Bueno, entonces, ¿le gustaría que yo entrase en su casa y le quitase las flores cuando nadie me viese??
S: No, hombre, no… bueno… perdone…
P: Es que esto no puede ser, está invadiendo una propiedad privada! Ande, márchese.
S: Sí… y perdone otra vez… *se va*.

Sí, este tipo de cosas pasan en mi instituto. Lo más sorprendente es lo de las tenazas… Tengo dos teorías:

  • La gente ve normal llevar unas tenazas de jardinería en el bolso.
  • La mujer iba expresamente al instituto para coger la florecilla.

Hum… creo que me inclino por la segunda. Pero mira que es triste ir a un instituto para arrancar una flor… qué vergüenza

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¡Hola, señor desconocido!

Abril 13, 2006 at 8:28 pm (Algún día lo entenderé, Conversaciones)

De verdad… cuánto se aburre la gente.

¿Nunca os ha parado alguien totalmente desconocido a hablaros por la calle? ¿O a regañaros por alguna cosa que, en teoría, estáis haciendo mal? Es divertido pensar en esas situaciones, pero una llega a la conclusión de que la gente se siente muy sola y necesita hablar con alguien, aunque sea la primera vez que lo vea, y explicarle sus penas y sus alegrías.

El fin de semana pasado unas amigas y yo teníamos que ir a buscar a Laura a una parada de metro. No la encontrábamos (a Laura), porque habían cortado la línea y no sabíamos por dónde iba a venir. Una de mis amigas, Ainhoa, hizo como que se ponía a llorar, cuando un hombre se la quedó mirando raro. Avisé a Ainhoa ("¿Quieres parar? ¡Que la gente te empieza a mirar!") y el hombre empezó con "Ains, pensaba que estaba llorando de verdad", y terminó con "Sois muy simpáticas, todo el rato riéndoos. Me gustan las chicas así" pasando por "Me voy al Caribe gratis porque me han devuelto el dinero de dos personas que iban conmigo", y "A Pachá también entro gratis porque conozco a los porteros", y también por "Yo tengo 33 años, pero ¿a que aparento 27 o 28?", entre otras miles de cosas. Ainhoa se había ido al principio, y Keren dijo de irnos a buscar a Ainhoa, a ver dónde estaba. El hombre dijo "¡Pero no me dejéis solo!", a lo que yo le respondí "¡Que se va mi amiga! Ale, ¡que te lo pases bien en el Caribe!".

Y todo esto me ha recordado a una señora muy simpática que nos paró por la calle ya hace unos años… yo iba a la hora del patio con mis amigas por la calle. Éramos cuatro chicas agarraditas del brazo, y una mujer se puso justo en medio de las cuatro, a echarnos el sermón. "Tenéis que sacar buenas notas en clase, porque el futuro está en el estudio, y por mucho que vuestros amigos os digan que hagáis tal, o hagáis cual, tenéis que hacer caso a los mayores… *después de cinco minutos más de sermón*… porque vosotras qué tenéis ahora, 12 ó 13 años, ¿no?", a lo que le respondimos "No, señora, 15". La señora se separó de nosotras, diciendo "Bueno, pero igualmente, haced caso de los mayores, eh? Ea… adiós…!". Y se fue tal y como había venido.

Después de haber vivido estas cosas, vuelvo a la misma conclusión del principio. La gente se aburre mucho. Demasiado.

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Esta vez llamaron a la puerta

Diciembre 29, 2005 at 1:35 pm (Algún día lo entenderé, Conversaciones, Suele pasar... o no)

Primero fue la vecina. La reconocí antes de abrir porque siempre pica de la misma manera a la puerta. Papararapa chimpón, pero en golpes a la puerta. Seguro que os ha quedado claro :P . ”¿Está tu madre? ¿No? ¿En casa de tu abuela? ¿Que está malita? Bueno, pues dile que la he picado, que me he acordado de ella. Si necesitas algo estoy aquí, ¿eh? Aaale, adiós ^^“. A estas horas si abro yo, es porque mi madre no está (hablo de la 1 y poco ^^U).
Y… ¿Por qué me trata como si tuviera 10 años?

Después le tocó a uno que por poco lo dejo en la calle. Como esta vez picaron desde abajo de una manera que no reconozco, me asomé a la ventana. Pensé que sería correo comercial, así que dejé estar. Picaron otra vez. El correo comercial no pica dos veces al mismo piso. Así que cogí el interfono, y pregunté. “Traigo un ‘no-sé-qué’ para P**** L****“. Yo y mis “bueno ^^U” surgieron a la luz, así que le di al botón de abrir la puerta.
El chico sube y me empieza a explicar, que no es un giro, pero es como si fuera, que es algo de valor. Que si se podía fiar de mí, que si no, tendría que pagar él 50€. Me pide mi nombre y mi apellido, luego el DNI y después me hace firmar. Mientras firmo, me vuelve a repetir que esto lo tendrían que dar en mano, pero que si se puede fiar de mí. Le repito que sí. Me vuelve a decir otra vez que sobre todo que se lo dé al tal P**** L****. Me pregunta que si soy su hija. Y luego me pregunta que si me acababa de levantar. Le he dicho que se me queda la cara de dormida durante mucho rato. Me han dado ganas de decirle que la cara se me queda así para asustar a la gente indeseable que viene a tu casa a la 1:30 del medio día y te hacen recibirlos para firmar una cosita y ale. Pero he pensado en que era mejor callar. Por fin se va, dejándome a saber qué valorado en 50€. Como última advertencia, me dice, bajando las escaleras “Mira que si lo pierdes te venimos a buscar!“… Sí, ahora lo esconderé, negaré que vino nadie a dejar nada, mi padre denunciará, harán pagar al hombre ese 50€ y… ¡NO! Di mi nombre verdadero, mi DNI verdadero, y mi firma verdadera. Lástima… era un plan perfecto.
¿De verdad tengo cara de ladrona? Bueno… con esta cara… eh, que me levanté a las 12. Pero… ¿De verdad sigo teniendo la misma cara que hace hora y media?? Qué vergüenza…

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