Música

Agosto 15, 2009 at 3:48 pm (Conversaciones, Sin Comentarios, ¡Revolución!)

El otro día estaba esperando yo el autobús para volver a casa después de un duro día de trabajo, sola en la parada. Aparece una chica de la nada, pasa un bus y ni a ella ni a mí nos iba bien. Aparece otra chica, y pasa otro bus con el mismo número, al que se sube la segunda chica. Todo normal: buses repetidos, el tuyo sin aparecer, mucho calor, horarios de agosto que queman de la espera…

Por otro lado aparece una mujer d unos 40 años con su hija, de unos 12 ó 13. La mujer llevaba música en el móvil, alta, cosa que odio profundamente. Era salsa, o algo así. Y yo pensando que por qué no venía mi bus. O el otro. En esa parada paran tres buses, el que se repetía (A), el mío (B), y el otro (C). El mío me deja en casa en un cuarto de hora. El otro tarda media hora en acercarme, pero también me deja. El caso es que ninguno de los dos aparecía.

La madre y la hija hablaban, entre “tirirís” de la música de la madre:

Hija: ¿Y cuál tenemos que coger?
Madre: El B. Creo que el A y el C los podemos coger también, pero dan mucha vuelta.

Aparece el A de nuevo, y se suben. Estaba yo celebrando mentalmente la vuelta del silencio a mis oídos, cuando las puertas del bus se abren para dejarlas bajar. Vaya, no les iba bien. Vuelve el “tirirí“.

La niña se sienta al lado mío, y de repente pone ella su música, en su movil, al lado mío. S.O.S, de los Jonas Brothers. Entre el “Uuuuuh this is an S.O.S” y el “tirirí” solo faltaba una cosa que acabó por pasar: Que la niña se pusiera a cantar sin tener ni idea de inglés.

Apareció el bus C, el que me tarda media hora. Lo llamó una señora que no sé cuando vino a la parada, y esperé un poco. En ver que madre e hija no tenían intención de cogerlo, me levanté corriendo y me subí. Uf… Respiré profundo. Compadecí solemnemente el viaje en bus que le esperaría a la chica que también esperaba el B.

 

Me parece del todo insoportable la gente que se pone música, molestando a los demás. ¿Para qué se inventaron los auriculares?

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Enfermita…

Agosto 13, 2009 at 5:33 pm (Diario de una cajera, Sin Comentarios)

Creo que tengo que ir a médico. Al psicólgo quizás. O en caso de ser muy serio, al psiquiatra directa.

¡Tengo ganas de ir a trabajar!

¿Es grave, doctor?

 

Ains… todo el mundo me dice que es “normal”, porque todo es nuevo, estoy aprendiendo y de momento no se han montado follones. Dicen que luego lo odiaré, tanto o más que a la caja. Pero yo digo que son envidias por curar…

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Atención al cliente, dígame…

Agosto 12, 2009 at 11:50 pm (Diario de una cajera, ¡Sorpresa!)

Como sabéis, hace unas semanas le pedí el grandísimo favor a mi generosísima jefa de que mirase mis horarios, que los mejorase a poder ser.

 

(me dijo que miraría de hacer algo, a ver cómo veía agosto)

 

 

El otro día le comenté a mi queridísima (sobre todo desde que vi mi horario de agosto) jefa que si podía hacerme el grandísimo favor de dejarme el contrato ampliado hasta navidades, o más.

 

(me dijo que dependía de RRHH)

 

 

También le dije que si podía hacerme el grandísimo favor de que si salía algún puesto de algo, lo que fuera (principalmente me interesaba patinadora (eh, que las patis molan), o mostrador (estas molan mas porque hacen menos en mejores condiciones, pero no se lo propuse porque supuse que el cupo estaba lleno y a rebosar, después de que cerrasen atención al cliente de la planta de arriba), o cualquier cosa que no fuera caja, básicamente), que me tuviera en cuenta para ocuparlo, ya que últimamente me crispaban los nervios los clientes que pasaban por caja con estupideces y tonterías varias.

 

(me dijo que ya vería, que lo mismo me daban formación de financiera para cuando hiciera falta)

 

 

Y de paso le recordé que llevo dos años en la empresa y que según la normativa, a cada empleado le toca  un seguimiento (charla sobre el estado del empleado) al año, y yo no he tenido ninguno. Quiero saber cómo estoy.

 

(me dijo que se pondría a ello en cuanto acabase los horarios de septiembre)

 

 

Bastante desesperanzada, esperé a todo ello. Pues bien. Los horarios me los mejoró, como ya dije. La ampliación… aún no sé nada. Pero lo más probable es que me deje ampliada. ¿Por qué? Porque lo siguiente, el cambio de puesto, ya me lo ha facilitado. Y eees que… soy una de las chicas de atención al cliente ^^. ¡Viva el mostrador!

La gente me dice que en realidad van allí las peores broncas. Y es cierto. Pero, sinceramente, si es el único factor en contra que hay, gano por goleada con mis pros:

  • Fuentede agua a 5 pasos
  • En la grandes batallas nunca estaré sola
  • Libertad de movimiento más allá de un metro cuadrado
  • Tomate un respiro: huye detrás del cuartito
  • Y sobre todo: AIRE ACONDICIONADO

Y de paso he subido un escaloncito más en la empresa. Pero no tengo que olvidar que es temporal… y tan pronto como vuelvan todas las que faltan, Alicia irá irremediablemente a ese lugar tan odiado por todas las que vamos allí cada día como lo es… la caja.

 

Bu.

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