Contar estrellas
Un día como cualquier otro, una niña decidió que quería aprender a contar. Nadie la enseñó, y durante años buscó a alguien que le enseñara. Pero no a contar como todo el mundo, sino de una manera que supieran muy pocas personas.
La niña, no tan niña ya, siguió buscando para aprender a contar como nadie sabía, hasta que encontró el libro perfecto: Cómo contar estrellas. La no tan niña había decidido hacía años que quería contar estrellas eternamente, y en cada estrella encontrar una historia que nadie conociese, historias inimaginablemente fantásticas, llenas de magia y de sueños. Se leyó el libro varias veces para no cometer ningún fallo. Y así, contando estrellas, la no tan niña pasó a ser una mujer adulta, y de ahí a una anciana de cabellos blancos.
En el momento de morir, pensó que había sido la mejor vida que podía haber vivido.
…
¿Por qué en las ciudades no se pueden contar las estrellas? (pregunta de “Ya lo sé, pero aún así… ¿por qué?”)
*Historias paranoicas, por Alicia*