Amenaza culinaria
Hoy yo misma he hecho la cena. A mi hermana arroz. A mamá dos huevos fritos con aceite y vinagre. A papá dos huevos fritos con patatas. Y a mí un huevo frito con patatas. Pues bien…
- El arroz me ha quedado un pelín crudo.
- De los cinco huevos que he hecho, la yema de tres se me ha roto cuando los echaba a la sartén.
- A saber si mis padres han encontrado trocitos de cáscara del huevo.
- Las patatas eran totalmente irregulares y cortas (claro, las he cortado yo).
- La mitad de las patatas se me han quemado.
Pero si a mí me gusta cocinar *llora desesperadamente*… y creo que muy pocas veces se me habían roto los huevos así *sigue llorando desconsoladamente*… y bueno era la primera vez que cortaba patatas para freírlas así a lo largo, pero yo… *continúa llorando desquiciadamente* yo quería que me salieran bien *snif snif, y deja de llorar*.
La próxima vez lograré que mis padres no me vean como una amenaza contra la buena cocina. O bueno, dejémoslo en cocina a secas… Si me pongo a hacer “buena cocina”… ¡Qué sacrilegio montaría!