Les sobra, me falta…
Voy a presentar a los cuatro coordinadores queridosdelalma que tenemos en mi centro. Raquel, Vanessa, Roberto y Sara.
Raquel: Cuando entré, todo el mundo la quería. Todos la apreciaban. La mejor coordi del mundo. Con el tiempo se le han ido sacando hechos oscuros, mentiras, critiqueos, rumores inventados por ella, y demás cosas. Su fama terminó de caer en picado en las elecciones del comité. “Ahora tal, ahora cual, ahora otra vez tal, votadme”.
Vanessa: Todos la aprecian, menos yo y alguien más. Sobre todo después de dejarme mal delante de un cliente, y acto seguido echarme bronca. Es imaginable el cariño que le tengo, que también he tenido otras discusiones con ella. La frase de una de las que tampoco la aprecian, fue: “Vanessa es falsa, mucho. Raquel también, pero por lo menos hace bien su trabajo“. Y eso último es discutible. La pusieron de coordinadora y se le fue el orgullo por las nubes, y además estuvo embarazada… Vivan las hormonas.
Roberto: Es el de la firma. Que al final no había sido él, dice. No tengo más palabras, a parte de todos los follones y dolores de cabeza que me ha traído este chico. Se le creció mucho el orgullo también cuando pasó a ser coordinador.
Sara: Nunca contestará mal, nunca hará nada fuera de lugar, siempre pasando desapercibida, y siempre tiene una sonrisa para ti. Ademas, es genial trabajar con ella.
Quizás están preparando una conspiración contra la empresa, quién sabe. A los tres primeros, les sobra soberbia, y más cosas.
Dicho todo esto, quería explicar un poco el incidente que comento por encima con Vanessa. Yo le decía a un cliente que no se podía hacer una cosa. Y es que me tienen dicho que no se puede hacer. El cliente pretendía que yo le fuese a buscar un producto a tienda y que se lo cobrase en el mostrador de atención al cliente. Le pregunté a Vanessa si podía dejar el cliente las bolsas dentro del mostrador para que él mismo pudiera ir a pagarlo en caja, y ella me dijo que fuera yo misma a buscar el articulo. Punto, punto, punto. Fui, con un mosqueo enorme. Una vez el cliente se fue, le dije con la mínima intención de buscar follones: “Vanessa, me has dejado fatal delante del cliente“. Y me contestó “Sentido común, Alicia, sentido común. Si no tienes a nadie en el mostrador no hagas al cliente ir a buscar un artículo, bla bla bla“. Le dije “… Yo tenía entendido, que como norma…“. La señora me cortó y me dijo “No, como norma no, no es ninguna norma“. Como diciendo “no te inventes las cosas“. “Así que no digas nada, tú me has preguntado, yo te he contestado, la próxima vez no preguntes“. No, claro que no. La próxima vez haré lo que me salga del…
En fin. Dice mi padre que me falta “mala folla“. Que tengo que dejar de pedir perdón por cosas que no son culpa mía, y que tengo que saber contestar cuando debo. Quizás tiene razón.
Tipos de carreras
He empezado las prácticas de la universidad. Hago magisterio, como probablemente hasta el blog haya olvidado. Y estoy en un colegio, observando comportamientos, tanto de los niños como de los profesores. Últimamente soy una sombra antisocial que se pasea por un colegio y por un centro comercial. Y en ocasiones coge el coche a las 7 de la mañana, para practicar. Qué penita me doy.
Pero de momento las clases están mereciendo la pena. Los nenes son un solete, tienen siete años y… ais, que me emociono. La profesora no vale la pena. Ni un poquito. La voy a poner fina en la memoria.
Con todo esto, he decidido crear un apartado nuevo, “Cosas de niños“. Porque de estas prácticas estoy sacando muchas anécdotas graciosas, o no tanto. Ahora mismo estoy en una clase de 24 niños, de diferentes nacionalidades y diversos problemas familiares, en un colegio público.
Gur: Y… y… y ¿cuántos años tienes que tener para ser maestra??
Alicia: Ah, eso da igual… cuando acabe la carrera… *lapsus*
Hugo: … ¿de motocross?
Alicia: *risa interior*… no! La universidad… los estudios, cuando acabe los estudios
.
Gur: ¿El cole y el instituto y todo eso?
Alicia: … Algo así…
Son adorables
…!
No hay derecho
Cierto es que en mi trabajo tengo que “pelear” a diario con los señores clientes que se creen los reyes del mambo y que nosotros somos robots. Que los clientes hagan cosas extrañas, que se pongan en nuestra contra, tiene un pase. Son clientes. Pero… pero.
Hasta aquí podíamos llegar. Entro en el cuartito, miro el reloj de fichar. “Bien, ya son las 7, me voy a casita” pienso, con una sonrisa en la boca. Ficho, y me quedo mirando un papel que hay en la mesa, en el que dice “Hoja de comunicaciones. Facturas manuales“. La hoja de comunicaciones es una lista de gente a la que se le ha ido enseñando algún cambio en la metodología de alguna función, en este caso hacer las facturas manuales, y las firmas al lado de quienes ya se les ha explicado. Hasta aquí nada raro.
Veo el nombre de dos de los coordinadores, y algunas compañeras de mostrador, todos firmados. Y curiosamente veo mi nombre y apellido. Con un rayajo al lado. Una firma, que desde luego no era la mía. Observo con atención. La letra de donde pone mi nombre es de un coordinador en concreto. Además, el señor coordinador tiene una pluma intocable con la que escribe allá donde va. Mi nombre está apuntado con esa pluma. Y el rayote-firmaextraña también. Muy delatador.
Con anterioridad a esto, me parece oír que este mismo coordinador le dice a una compañera mía: “Tania, cuando puedas ven un momento aquí detrás, que te explico una cosa de las facturas“. Yo estaba al lado y no me dijo nada. Pensé que me lo diría más tarde, pero parece ser que decidió darme por enterada y firmarme conforme había recibido la formación.
Puede parecer una gran chorrada, pero vamos a analizar. Es una falsificación de una firma, lo cual es perfectamente denunciable, por muy chorrada que sea. Y bueno, que de todas maneras, tampoco es tan chorrada. Es una formación que yo no he recibido, pero que según esa hoja de comunicaciones sí que me la han explicado. Si yo me pongo a hacer una factura manual, y me equivoco porque no estoy enterada de la formación… “Vaya, Alicia, según esta hoja sí que te la han dado; firmaste. Por tanto te sancionamos.“… O lo que sea.
El caso es que aún no entiendo por qué ha tenido que firmar en mi lugar. ¿Pensaba saltarme a la hora de dar la formación? La teoría de dos compañeras es que el chico pensaba darme la formación y me apuntó, y me firmó ya que estaba. Pero si me la pensaba dar… gracias, pero yo tengo una mano perfectamente capaz de escribir mi firma. No es nadie para firmar en mi lugar. No lo entiendo.
En fin. Lo he hablado con la otra coordinadora, y mañana lo hablaré con él. Primero hablaré con la coordi, a ver qué le dijo. Y luego yo hablo con él. Y si es necesario después vamos los dos a hablar con el jefe. Pero, ¿esto qué es…?
La historia que viene detrás de este chico y mi relación con él se traslada a un par de años atrás. Él era muy amigo mío, yo estaba en cajas y él en atención al cliente. Lo pusieron de coordinador hace cosa de un año, y se le subió mucho, demasiado. Un día, hablando, me pidió que le dijera quién lo criticaba y qué decían, a lo cual, por supuesto, me negué. A la semana siguiente me dijo que no me consideraba amiga suya, y que nunca lo hizo. Desde ahí no nos relacionábamos para nada, hasta que me pusieron a mí también en atención al cliente. Al menos nos relacionábamos por cuestiones de trabajo, lo justo, por eso. Pero parecía que no había maldad. Y ahora me encuentro esto… Me parece indignante. Estoy ansiosa por hablar con él, a ver qué cable se le ha cruzado o qué bicho tiene en los c*****s. Y no me voy a dejar torear.
Pero bueno, la vida sigue. Por otro bando, he decidido que el 2010 será un año sin tensiones, sin agobios de ningún tipo. Posiblemente me independice después de sacarme el carnet del coche, y me vaya a Madrid unos días después de semana santa. Ya tocan cambios para bien.
Feliz año
La gente pone muchas esperanzas en los nuevos años. Este año será diferente, dicen. Sobre todo la gente que ha tenido que aguantar un año pésimo de malas rachas y tonterías varias. Yo la primera. Y es que somos tontos. Somos idiotas. Somos lo peor, por pensar que por que acabe una etapa prediseñada por la sociedad, tiene que cambiar también la serie de hechos que pasen en nuestras vidas. No sabemos ver que las cosas cambian cuando tienen que cambiar, o cuando pasa algo relevante. Cambiar de año no es relevante.
Caemos en la misma trampa una y otra vez, sin darnos cuenta. Si no… que me lo digan en diciembre del 2010. Volveré a decir “qué porquería de año que hemos tenido, el que viene será mucho mejor“.
A lo mejor con la edad se cura.
Aún así, feliz año, o algo por el estilo.
Diferencia entre ver y oír
Las navidades son una época estresante y dura para los cosumidores. Yo lo entiendo, la navidad confunde. Pero no sabía que daba poderes sobrenaturales…
Hubo un día en el que una señora, un grupo de chicas y un chico (todos venían por separado) estaban en la cola del mostrador de Atención al Cliente.
Alicia: ¿Quién va?
Chicas: Nosotras *de repente la señora empieza a cuchichear cosas, y a hablar con el resto de chicas mientras yo atendía a una de ellas. Termino…*
Alicia: ¡Hasta luego! Hola, ¿quién va?
Chico: Yo.
Señora: ¡Eh! ¡Que voy yo!
Chico: No señora, voy yo, usted estaba detrás y yo he llegado antes.
Señora: ¡Que no! ¡Que las chicas de antes me han dicho que me dejaban pasar porque también se habían colado! ¡Nena! *refiriéndose a mí* ¡Que voy yo!
Chico: ¡Que le digo que voy yo! *se dirige a mí* Que la señora esta estaba detrás, que me atiendas…
Alicia: Ehm… ¡Aclárense por favor…!
Señora: ¡PERO A VER! ¡Que me han dejado pasar las chicas! ¡Que tú lo has oído, que estabas delante!
Alicia: Señora, yo no he oído nada, estaba atendiendo a la chica y…
Señora: ¡¿CÓMO QUE NO?! ¡QUE TE HE VISTO, QUE LO HAS OÍDO!
Alicia: … ¡Pero cómo puede decir que me ha visto! Le digo que yo estaba haciendo mi trabajo y no escuchando conversaciones ajenas…
Señora: ¡Que no mientas! Que yo entiendo que quieras alejarte de los follones y que no te quieras involucrar, pero no digas que no lo has oído porque te he visto perfectamente…
Alicia y Chico: …
Chico: … Mira, vengo para que me hagas una factura…
Señora: *cuchicheaba, y yo termino con el chico y me olvido de la señora, pensando que la atendería alguna compañera*
Alicia: ¿Quién va?
Otra chica: Yo…
Señora: ¡EH! ¡¡QUE VOY YO!!
Otra chica: Vale, sí sí, que a mí no me importa esperarme a una clienta más…
Alicia: *…mierda!* ¡Perdone! Ahora la atiendo…
Y volvió a empezar otro bucle sin fin de “que yo te he visto” y acabado por fin con un “lo que usted diga, señora“…
¡Qué paciencia estos días! ¡Y lo que queda!
Concepto de belleza
Yo caminaba tranquilamente con el carrito del envío a domicilio, echando una mano a las chicas que se encargan de ello, porque aquella tarde estaban a reventar de faena. De repente, oigo por ahí:
Señora: ¡Mira qué bonita! ¡¡… PERO QUÉ BONITAA!!
Inconscientemente me giré, y descubrí qué era tan bonito: una sartén.
Punto, punto y punto.
Bolsa caca
- De papel de fumar
- De plástico
- De papel de cebolla
- Las que son más caras que en el Día
- Las que se rompen “en ná”
- De patata
- Las que si las mojas, se deshacen
Y así se van ganando motes las bolsas biodegradables de fécula de tubérculo no comestible que se venden en Carrefour ahora. Hay quien dice que es un negocio, hay quien dice que está muy bien esto de conservar el medio ambiente y tal. Yo opino un poquito de los dos.
Se han llegado a dejar carritos enteros por negarse a comprar las dichosas bolsas. Pero la verdad es que las alternativas están muy curradas: de nylon, de rafia (en la vida había oído eso), las biodegradables, las de algodón, los carritos de rafia, las bolsas de nylon que se atan al carrito… No sé, está bien. Dicen que a partir de enero todos los comercios estarán obligados a no dar bolsas de plástico, pero ya se verá. Todo será que pase como el año pasado, que oí que dijeron por ahí: “Si la gente no tiene dinero para comer, al igual tendrá para comprar bolsas…“.
Y no lo olvidéis: ¡Bolsa caca!
Tonti
El otro día una nena muy mona intentó saltar la valla de cierre de la caja de detrás mío.
Alicia: *lo más dulce posible* ¿A dónde vas?
Nena: *me miró, siguió intentando saltarla*
Alicia: *tiernísimamente* … No puedes pasar por aquí, te vas a hacer pupa *sonriendo para sonar más dulce aún*
La nena me miró de nuevo y fue corriendo hacia la madre.
Nena: *desde el final de la caja* ¡Hola tonti!
Cara de estupefacción por mi parte, riéndome, alguna regañona por parte de la madre.
Madre: !! ¿Por qué la llamas tonti? ¡Pero mira qué confianzas! Pídele perdón a la nena,va…
Nena: … *se acerca a mí por el lado abierto y me da un beso en la mejilla*
… Si algún día dejo este trabajo (que espero que sí…), cosas como estas me harán añorarlo…
.
Un cambio
Desde que estoy en atención al cliente he visto muchas cosas curiosas, preguntas tontas, enfados incoherentes. Se me olvida contarlo aquí. Pero este caso quedará para la posteridad:
Un buen día un señor cliente me trajo un superglue vacío, el envoltorio de éste con el cartón como cuando se moja y se seca, y otro superglue sin abrir pero con las mismas características.
Cliente: Mira, compré esto en otro Carrefour y venían vacíos, y quería descambiarlos. Lo que pasa es que… *me saca trocitos de papel y me los pone encima del mostrador*… Rompí el tiquet. Pero lo tengo aquí, se ve que es de aquí y se ve que son dos superglues…
Hum. Sí, en efecto. Se veía que era de Carrefour y se veian anotados los dos superglues. Se veía la fecha, se veía todo. Pero el tiquet tenía un pequeño inconveniente: ESTABA ROTO. A cachitos. Me costó hacerle entender al buen hombre que el tiquet tiene que estar en perfectas condiciones para poder hacer un cambio. Por si acaso llamé al responsable, y me sentí idiota describiéndole el estado del tíquet, pero evidentemente me dijo que le dijera al señor cliente que si eso fuese al otro Carrefour, a ver si se lo cogían allí (jusjus).
Me hubiera gustado saber el final de la historia. Y las caras de todo el mundo, unos al ver el tiquet, otros al (supongo que) negarsele el cambio. Pero qué mala soy…
Depresión
Creo que no voy a enlazar más aquellos posts en los que la gente me trataba como una niña pequeña. O me echaba poca edad. Porque son demasiados. Va… busquemos el último, al final del post…
El otro dia tuve que ir al médico (infección de orina, quinta vez desde febrero, segunda en un mes… ¡vamos mejorando!). Y mi madre se puso a hablar con una mujer que esperaba. Y hablando…
Mamá: Y esta, que tiene ya 21…
Señora: ¡¿21?! Ay, ¡qué mayor! Yo que le echaba unos 15…
…
No puede ser. ¿¿15 AÑOS?? ¡¡POR FAVOR!! Cómprense unas gafas…
El otro día se lo comenté a una amiga, y definitivamente la culpa es del flequillo. Bueno, en parte. Que a pesar de no llevarlo, me echan menos edad. Me piden el carnet en las discotecas. A mí sola. Y lloro.
Espero que valga la pena. Espero que con 30 años me echen 20. Espero que con 40 me echen 25. Porque como me estropee de golpe creo que lloraré de verdad.
Música
El otro día estaba esperando yo el autobús para volver a casa después de un duro día de trabajo, sola en la parada. Aparece una chica de la nada, pasa un bus y ni a ella ni a mí nos iba bien. Aparece otra chica, y pasa otro bus con el mismo número, al que se sube la segunda chica. Todo normal: buses repetidos, el tuyo sin aparecer, mucho calor, horarios de agosto que queman de la espera…
Por otro lado aparece una mujer d unos 40 años con su hija, de unos 12 ó 13. La mujer llevaba música en el móvil, alta, cosa que odio profundamente. Era salsa, o algo así. Y yo pensando que por qué no venía mi bus. O el otro. En esa parada paran tres buses, el que se repetía (A), el mío (B), y el otro (C). El mío me deja en casa en un cuarto de hora. El otro tarda media hora en acercarme, pero también me deja. El caso es que ninguno de los dos aparecía.
La madre y la hija hablaban, entre “tirirís” de la música de la madre:
Hija: ¿Y cuál tenemos que coger?
Madre: El B. Creo que el A y el C los podemos coger también, pero dan mucha vuelta.
Aparece el A de nuevo, y se suben. Estaba yo celebrando mentalmente la vuelta del silencio a mis oídos, cuando las puertas del bus se abren para dejarlas bajar. Vaya, no les iba bien. Vuelve el “tirirí“.
La niña se sienta al lado mío, y de repente pone ella su música, en su movil, al lado mío. S.O.S, de los Jonas Brothers. Entre el “Uuuuuh this is an S.O.S” y el “tirirí” solo faltaba una cosa que acabó por pasar: Que la niña se pusiera a cantar sin tener ni idea de inglés.
Apareció el bus C, el que me tarda media hora. Lo llamó una señora que no sé cuando vino a la parada, y esperé un poco. En ver que madre e hija no tenían intención de cogerlo, me levanté corriendo y me subí. Uf… Respiré profundo. Compadecí solemnemente el viaje en bus que le esperaría a la chica que también esperaba el B.
Me parece del todo insoportable la gente que se pone música, molestando a los demás. ¿Para qué se inventaron los auriculares?
Enfermita…
Creo que tengo que ir a médico. Al psicólgo quizás. O en caso de ser muy serio, al psiquiatra directa.
…
¡Tengo ganas de ir a trabajar!
¿Es grave, doctor?
Ains… todo el mundo me dice que es “normal”, porque todo es nuevo, estoy aprendiendo y de momento no se han montado follones. Dicen que luego lo odiaré, tanto o más que a la caja. Pero yo digo que son envidias por curar…
Atención al cliente, dígame…
Como sabéis, hace unas semanas le pedí el grandísimo favor a mi generosísima jefa de que mirase mis horarios, que los mejorase a poder ser.
(me dijo que miraría de hacer algo, a ver cómo veía agosto)
El otro día le comenté a mi queridísima (sobre todo desde que vi mi horario de agosto) jefa que si podía hacerme el grandísimo favor de dejarme el contrato ampliado hasta navidades, o más.
(me dijo que dependía de RRHH)
También le dije que si podía hacerme el grandísimo favor de que si salía algún puesto de algo, lo que fuera (principalmente me interesaba patinadora (eh, que las patis molan), o mostrador (estas molan mas porque hacen menos en mejores condiciones, pero no se lo propuse porque supuse que el cupo estaba lleno y a rebosar, después de que cerrasen atención al cliente de la planta de arriba), o cualquier cosa que no fuera caja, básicamente), que me tuviera en cuenta para ocuparlo, ya que últimamente me crispaban los nervios los clientes que pasaban por caja con estupideces y tonterías varias.
(me dijo que ya vería, que lo mismo me daban formación de financiera para cuando hiciera falta)
Y de paso le recordé que llevo dos años en la empresa y que según la normativa, a cada empleado le toca un seguimiento (charla sobre el estado del empleado) al año, y yo no he tenido ninguno. Quiero saber cómo estoy.
(me dijo que se pondría a ello en cuanto acabase los horarios de septiembre)
Bastante desesperanzada, esperé a todo ello. Pues bien. Los horarios me los mejoró, como ya dije. La ampliación… aún no sé nada. Pero lo más probable es que me deje ampliada. ¿Por qué? Porque lo siguiente, el cambio de puesto, ya me lo ha facilitado. Y eees que… soy una de las chicas de atención al cliente ^^. ¡Viva el mostrador!
La gente me dice que en realidad van allí las peores broncas. Y es cierto. Pero, sinceramente, si es el único factor en contra que hay, gano por goleada con mis pros:
- Fuentede agua a 5 pasos
- En la grandes batallas nunca estaré sola
- Libertad de movimiento más allá de un metro cuadrado
- Tomate un respiro: huye detrás del cuartito
- Y sobre todo: AIRE ACONDICIONADO
Y de paso he subido un escaloncito más en la empresa. Pero no tengo que olvidar que es temporal… y tan pronto como vuelvan todas las que faltan, Alicia irá irremediablemente a ese lugar tan odiado por todas las que vamos allí cada día como lo es… la caja.
Bu.
Dulce rutina
Hemos vuelto. Y con ello todo lo del post anterior. Bueno, aún no he tenido que pedir ningún precio. Vamos mejorando.
Situación: 19:37. Alicia pone el cartelito de CERRADO y le dice al último cliente que no se ponga nadie más en la cola. 19:50. Alicia está terminando de atender al último cliente, y se pone una señora en la cola.
Alicia: Disculpe, la caja está cerrada
Señora: *no hace caso*
Alicia: ¡Oiga, que la caja está cerrada!
Señora: … *por fin se da por aludida* Sólo llevo una cosa.
Alicia: Pero la caja está cerrada.
Señora: ¡Pero sólo es una cosa!
Alicia: ¡ME DA IGUAL! ¡La caja está cerrada! *la señora mira a Alicia con odio profundo y segundos después se va*
¿Tan difícil era de entender la palabra “CERRADA”? En fin… Si alguien lee esto pensará que “Qué tía más borde” o “Si la chica sólo llevaba una botella de agua, la tendría que haber cobrado“… No te dejes engañar.
Por un momento, imagínate que llevas tú un cestito, o un carrito. Y te digo “No te puedo cobrar, está cerrada“. Tú te enfadas, lógicamente, pero te resignas y te pones en la cola de al lado. Después de ti me viene la chica con la botella de agua, y la dejo pasar. Y tú lo ves. ¿No te indignarías? ¿No pensarías algo como “¿Por qué a ella le cobra y a mí no?“? ¿De verdad tendrías en cuenta que ella sólo lleva una cosa mientras que tú llevas 30?
Otra situación que se puede dar es la siguiente: La chica con la botella se pone en la caja y la dejo pasar. Otro cliente viene con otro artículo y lo tengo que dejar pasar porque he dejado pasar a la chica. Y así hasta cinco o seis clientes. ¡Así no me voy ni al cierre! Y como a todo el mundo, me gusta irme a mi hora.
Sintiéndolo mucho (o quizá no tanto), para los “¡Que sólo llevo un artículo!” están las cajas rápidas.
Y mi horario bien. Más que bien. Creo que voy a enmarcarlo, porque horarios así desde luego no se tienen todos los días (el Porfi dio resultado).
Vuelta a la rutina
Dulces y placenteras vacaciones. De mis tres semanas me quedan… 4 días y 18 horas y media. Volverán los:
- ¿Estás abierta?
- ¿Dónde están los lavabos?
- ¿Me das cambio?
- Allí ponía que estaba a X (precio).
- ¿Dónde envolvéis?
- Dame bolsas
- ¿Dónde están las latas de boquerones en vinagre?
Y nunca acompañado de nada amable. Aunque les contestes. Ni las gracias.
Y no olvidemos mis:
- Oiga, por aquí no puede pasar. Sin compra se sale por la salida sin compra.
- Ya no envolvemos, desde las navidades pasadas.
- ¿Tarjeta club?
- ¿Los lavabos? Al fondo a la izquierda.
- Holaa tengo un precio/necesito cambio/me traéis la llave?/necesito bolsas. Mercii.
Y lo que más temo no son ni las pataletas de los clientes, ni las malas contestaciones, ni las pausas de tres horas de los sábados. Chanan, chanan… mi horario de agosto. Resulta que según mi horario debo ser la desgraciada que le cae mal a la jefa porque hasta ahora mi horario ha sido:
- Voy siempre de tardes.
- Además, prácticamente todo cierres.
- Y no te lo pierdas: de lunes a jueves 3 horitas. Viernes van 5. Sábado 9 horazas.
Hablé con mi jefa para que mejorara estas tres cosillas… alguna semana de mañanas, si no puede ser al menos que no sean todo cierres, y que sobre todo me reparta las horas de los sábados con las del resto de días de la semana. Espero que aún le quede un poco de misericordia y compasión. Porfi.
Crucemos los dedos, creo.